Nuevo modelo escolar: ¿cómo enseñar?
Por: Ana Helvia Quintero
2018
Desde hace décadas la investigación educativa ha concluido que el aprendizaje debe ser activo, partiendo de las concepciones de los estudiantes. Se han ofrecido múltiples talleres y conferencias presentando estos principios. Sin embargo, en la mayoría de los salones de clase la enseñanza continúa basándose en la conferencia, en muchos casos sin sentido para el estudiante.
¿Por qué tanta dificultad en cambiar la forma como se enseña?
Para comenzar, enseñar en forma activa, partiendo de las concepciones de los estudiantes toma más tiempo que el ofrecer la información en una conferencia. Al maestro encontrarse con la presión de cubrir más contenido del que puede enseñar con sentido, recure a la conferencia. Ocurre entonces que el estudiante memoriza el material para el examen y luego lo olvida, requiriendo repasarlo cada vez que lo necesita. Se dan entonces las múltiples sesiones remediales. El tiempo que se suponía que ganáramos, lo hemos perdido. Necesitamos pues limitar los contenidos que se enseñan en cada grado de forma que permitan el aprendizaje con sentido, a larga se aprende bien el material y no es necesario repetirlo cada año. Por ejemplo, el currículo actual pide que el estudiante en primer grado aprenda a trabajar la suma y la resta con los números hasta el 100. En la matemática realista, desarrollada en Holanda, en primer grado sólo se trabaja con los números hasta 20. Se aprende con sentido a trabajar con estos números y se promueve que se observe el patrón de los números. Así, una vez uno aprende con sentido los números hasta el 20 y observa el patrón, fácilmente aprendes todos los números. Sabes que cada vez que llegas a la próxima decena se repiten los números; 21, 21, 23, … Sabes que como 6 es menor que 7, todos los 60 serán menores que los 70. Así una vez sabes con sentido las propiedades de los números hasta el 20 puedes generalizar con facilidad hasta el 100. De hecho, los estudiantes holandeses salen mucho mejor que los de EE. UU. y Puerto Rico en las pruebas de matemáticas internacionales PISA.
Debemos pues escoger en cada materia los conceptos fundamentales, enseñarlos con sentidos y desarrollar en los estudiantes las competencias de generalizar, buscar información y estudiar por su cuenta, de forma que complementen lo que aprenden en el salón con lo que puedan necesitar en el futuro.
Un segundo escollo para la enseñanza con sentido es que el propio maestro aprendió sin sentido. Al igual que necesitamos crear un nuevo modelo escolar, se requiere transformar la preparación de los maestros. Trabajando con maestros en mejorar la enseñanza me he percatado que su limitación no radica en las estrategias de enseñanza sino en su falta de comprensión del contenido matemático. Por ejemplo, una de las estrategias que se promueve en la enseñanza de la matemática es la de hacer conexiones entre diferentes conceptos, por ejemplo, entre las fracciones, los decimales y los porcientos. Si el propio maestro no entiende estas conexiones, de ninguna manera podrá explicarlas.
En las universidades tenemos que revisar los currículos de los futuros maestros, dándole más espacio a aprender bien los contenidos que van a enseñar. Es necesario aceptar que un número considerable de los estudiantes universitarios no entienden con significado los conceptos que van a enseñar. Es más importante enseñarles estos conceptos con sentido, aunque nos parezca que no es material universitario, a continuar enseñando sin sentido conceptos “universitarios”. De hecho, la tarea de darle sentido a los conceptos que los maestros aprendieron sin sentido se puede convertir en una tarea de profundidad y rigor universitario. ¡Tenemos que romper el círculo vicioso de la enseñanza sin sentido!