La transición de la escuela a la educación post secundaria

Por: Ana Helvia Quintero

7 febrero 2009

Todos coincidimos en que nuestro sistema educativo necesita un cambio. Tan pronto se propone un cambio sustancial todos saltan a oponerse. Siempre recuerdo cuando estaba de Sub Secretaria en el DE, que propuse un programa para la escuela superior que permitía diversificar los ofrecimientos a partir de los intereses de los estudiantes. Desde profesores en la UPR hasta grupos magisteriales saltaron a oponerse. Terminamos pues con lo mismo. Hace poco, viendo el programa de la escuela superior donde comenzó a estudiar mi nieta mayor, una de las mejores escuelas públicas de los EE. UU., vi con satisfacción lo mucho que se parece su programa al que yo proponía. A continuación discutiremos la propuesta.

Al desarrollar el proyecto de las escuelas de iniciativas (vea artículo Aprendizaje de la experiencia de promover un cambio profundo) existían escuelas en el sistema público que presentaban alternativas para la escuela regular del nivel elemental e intermedio. No así para el nivel de escuela superior. De hecho, esta resistencia al cambio en la escuela superior no es particular de nuestro país. El artículo del Harvard Educational Letter (Julio/agosto, 2004) argumenta que la escuela superior es una batalla perdida o el “Waterloo” de las reformas educativas actuales. Así, las escuelas superiores son las más que necesitan cambios y las más difíciles de cambiar.

El proyecto de escuelas de iniciativas proponía como un elemento importante en el proceso de cambio el aprendizaje entre escuelas. Al no existir modelos alternos a nivel superior se decidió desarrollar un modelo desde el nivel central del Departamento de Educación. El modelo proponía:

  • en los primeros nueve años se ofrezcan los conocimientos y competencias que todo estudiante debe poseer para insertarse en forma responsable en la sociedad;

  • a partir del desempeño y del interés del estudiante en estos primeros nueve años se abren diversas rutas para atender la variedad de talentos, por ejemplo, el académico, artístico, deportivo, artesanal, de manejo de la tecnología. Ahora bien, se mantiene siempre la puerta abierta para que el estudiante que interese cambiar de ruta haga un esfuerzo especial para capacitarse para la misma;

  • en el nivel de escuela secundaria se va trabajando la transición a la próxima etapa. Por ejemplo, los estudiantes en la ruta universitaria comienzan a tomar cursos en las universidades, dependiendo de sus talentos. Los estudiantes con interés técnico pueden hacer internados en las industrias o en instituciones tecnológicas post secundarias, en donde podrían familiarizarse con las nuevas tecnologías que las escuelas superiores no pueden costear.

Así el modelo proponía la diversidad. Ésta se daría a través de dos ejes: diversidad en la satisfacción de los requisitos (rutas) y diversificación en los cursos. En esta última dimensión se proponían diversos cursos para atender la mayor parte de los requisitos. Se trabajó en hacer los cursos más atractivos y retadores. Por ejemplo, en el caso del español, los estudiantes podían tomar, como requisito, cursos tales como Mis raíces hispánicas y el mundo, y Contrastes de la literatura en los tiempos. Como electivos, por otra parte, podrán escoger entre cursos como Comunicación efectiva: vehículo para la paz o El cuento y la leyenda: espejo del alma de Puerto Rico, entre otros. Los cursos requisito enseñan necesariamente ciertas competencias, independientemente del contenido que se elija.

Esta diversidad en el nivel superior podría contribuir a mejorar las tasas de retención al hacer el currículo más interesante y al atender la diversidad del estudiantado. También, lo que es mucho más importante, comenzaría a poner sobre los hombros de nuestros estudiantes una parte de la responsabilidad sobre su propio proceso formativo. En un país cuyo sistema educativo está profundamente marcado por el síndrome de la impostura, nada podría ser más oportuno.

Es importante señalar que el modelo que se proponía tiene gran similitud con el modelo que propone Harvard Educational Letter (Julio/agosto, 2004) así como un informe de una Comisión Inglesa dirigida por Mike Tomilson (2004). Este último informe propone que la escuela superior tenga dos componentes principales:

  • un aprendizaje común que ofrece las competencias básicas de comunicación en el lenguaje y en el lenguaje cuantitativo y tecnológico

  • un aprendizaje diversificado, escogido por el estudiante que le ofrece el conocimiento, destrezas y comprensión de un campo de estudio, ya sea vocacional o académico.

Ellos plantean que esta reforma apoya a disminuir el “disengagement” de los jóvenes con su educación al presentarles rutas que les interesen. Plantean también que este modelo promueve la excelencia al permitir que se trabaje con grupos interesados en lo que estudian. Así un joven talentoso en matemática al compartir su ruta con estudiantes interesados en la misma área podría tomar pre-cálculo y cálculo en escuela superior; mientras que uno que le interese el arte puede explorar cursos en teatro, escultura, etc.

Igualmente, estudiantes con interés vocacional podrían tomar cursos y talleres que los preparen para un empleo, al graduarse de escuela superior. De hecho, las escuelas especializadas en el sistema educativo son ejemplo de cómo el desarrollo de talentos no está en conflicto con la excelencia académica. Estas escuelas se distinguen por su fortaleza en lo académico y en el campo de especialidad de la escuela.

La diversificación del currículo contribuye también a fomentar el orden y rigor en la escuela. Los maestros saben cómo los estudiantes sin interés, ni habilidad en un área de estudio incurren en comportamientos que distraen la clase, y estorban a los talentosos en esa materia a desarrollar sus habilidades y lograr niveles de excelencia. También saben cómo cuando un joven tiene interés en una tarea se esfuerza por lograrla. Debemos pues permitir que florezca la diversidad de talentos de los estudiantes, y no tratar de amoldarlos a un mismo patrón donde todos no caben.

Ejemplos en nuestro sistema que se acercan a esta propuesta Escuela Superior Vocacional Antonio Lucchetti en Arecibo

Un ejemplo de una escuela superior que crea alternativas para los diversos intereses es la Escuela Superior Vocacional Antonio Lucchetti en Arecibo. La visita a esta escuela vocacional me sugiere que su modelo curricular puede dar luz a mejorar la escuela regular. En la escuela Antonio Lucchetti cada estudiante ingresa a un taller de acuerdo con su interés, por ejemplo, los talleres de robótica, enfermería, agricultura,

electricidad. Alrededor de la enseñanza en el taller se integran las materias académicas. Esto le da sentido al aprendizaje. Así, nos dice la maestra de física y principios tecnológicos: “mientras yo doy un principio en la clase se está aplicando en el taller; o en los proyectos de integración, el proyecto de integración lo evalúa tanto el maestro vocacional como la maestra académica… así el estudiante ve coherencia. ¿Para qué yo necesito la matemática? ¿Para qué el inglés? Ve la interrelación de las clases académicas y los talleres vocacionales, les da pertinencia a las áreas académicas”. Una estudiante añade: “Algunos estudiantes dicen “para qué yo voy a estudiar ciencias si yo no voy a seguir en ese campo, o para qué estudiar español si yo voy a seguir en otra área”, pero al llevarte al área de trabajo te integra todas las clases, eso es lo más que agrada que te motiva”.

Es interesante mencionar que la escuela Antonio Lucchetti está ente las escuelas con más alto número de estudiantes que ingresa a la UPR, en Mayagüez (el Colegio) una de las instituciones con más altos índices de ingreso del país. Así que los estudiantes están aprendiendo. Este modelo en el cual el estudiante entra a un taller, desde el cual desarrolla las materias académicas y las destrezas de trabajo podía hacer la enseñanza más relevante en la escuela regular. Por ejemplo, en la escuela regular un taller podía ser de estudiantes interesados en las ciencias, otro en las humanidades, otro en oficios. A través de proyectos y estudios relacionados a las áreas se integrarían las materias básicas, dándole sentido a las mismas. Ahora bien, se mantiene siempre la puerta abierta para que el estudiante que interese cambiar de taller, pueda hacerlo.

En cada taller, los requisitos y la enseñanza de las materias tendrían diversos énfasis. Por ejemplo, en matemática podría haber los siguientes requisitos:

Oficios (dos créditos)

  • 1 Semestre: Estadística descriptiva

  • 1 Semestre: Computadora

  • 1 Semestre: Geometría, enfatizando en la medición y la diagramación

  • 1 Semestre: Matemática para su área de interés (ejemplo: electricistas, mecánicos, beauticians, etc)

Carreras técnicas (dos créditos)

  • 1 Semestre: Geometría-Como para pasar el College Board

  • 1 Semestre: Estadística descriptiva

  • Álgebra- Intermedio entre álgebra 1 y 2

Universitario (tres créditos)

  1. Geometría

  2. Álgebra- Intermedio entre álgebra 1 y 2

  3. Pre- cálculo (estudiantes interesados en áreas cuantitativas) o estadística (estudiantes áreas no cuantitativas, ejemplo, literatura, arte)

También un mismo curso podría tener variantes. Por ejemplo, el álgebra en el taller de los universitarios en áreas poco cuantitativa (por ejemplo: literatura, sociología, arte) se darían unas nociones generales de álgebra, pero no se entraría en toda los procedimientos y reglas, como por ejemplo factorizar polinomios. La variante para los universitarios en áreas cuantitativas (por ejemplo, ciencias naturales, empresas, economía, lingüística) en la cual se ofrecerían estos procedimientos, siempre cuidándonos de no caer en ofrecer demasiadas fórmulas e información que puedan acceder en libros o medios electrónicos.

Así la diversidad se daría a través de dos ejes: diversidad en la satisfacción de los requisitos (rutas) y diversificación en los cursos. En esta última dimensión se pueden crear diversos cursos para atender la mayor parte de los requisitos, entre otras cosas, para hacerlos más atractivos y retadores, como explicamos anteriormente.

Las Escuelas Especializadas

En nuestro sistema educativo existen las escuelas especializadas, la mayoría de las cuales son escuelas superiores especializadas en un área de estudio, por ejemplo, Artes, Música, Baile, Teatro, Deportes, Ciencias y Matemáticas. La mayoría de estas escuelas son muy buenas y siempre están entre las mejores que salen en el Examen del College Board para ingreso a la universidad. En lo posible se deben multiplicar estas escuelas. En las escuelas pequeñas sería difícil tener variedad de talleres. En estos casos se podría pensar en hacer conglomerados de escuelas cercanas que se especializaran en diversos temas. Crear una especie de escuelas especializadas por región. Entre estas debe haber escuelas vocacionales.

Proyectos para desertores escolares

A través de la investigación en la acción en Nuestra Escuela, un proyecto para estudiantes que han abandonado la escuela regular, hemos descubierto que para atender jóvenes que han sido lacerados emocionalmente en sus vidas es necesario desarrollar un modelo que trabaje en forma integrada con el desarrollo académico; los aspectos socio-emocionales y las experiencias de trabajo. Este modelo es más costoso que la escuela regular. Sin embargo, es mucho menos costoso que las cárceles. Sin añadir el costo social, para estos jóvenes y para las víctimas de las acciones violentas que la falta de oportunidades empuja a un grupo de ellos a cometer.

Nuestra Escuela ejemplifica lo que podría ser una de las rutas para la escuela secundaria. En la misma se ofrecían a los estudiantes las competencias básicas del currículo de escuela secundaria del Departamento de Educación, a la par que se diversifica la oferta. Observamos que entre los estudiantes de Nuestra Escuela un 25% continúan estudios universitarios. Así esta ruta no excluye el que estudiantes que originalmente no pensaban seguir estudios universitarios en el camino cambien de parecer y decidan prepararse para así hacerlo.

La ruta que Nuestra Escuela recorrió logró que estudiantes que estaban indiferentes con la educación recuperaran el interés en la misma. Es pues necesario explorar la diversidad en la escuela superior. De hecho, sugiero que se estudie el modelo para la escuela inglesa que presenta el informe de Mike Tomilson (2004) para ideas que se pueden adaptar a nuestra realidad.

Referencias

Harvard Educational Letter, julio-agosto, 2004

Tomilson, M. (2004). Working Group on 14-19 Reform. 2004. 14-19 Curriculum and Qualificationns Reform. Tomado del internet: www.14-19reform.gov.uk

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