La escuela intermedia

Por: Ana Helvia Quintero

1 de septiembre de 2007

Al examinar las escuelas en plan de mejoramiento (las que por varios años consecutivos no han logrado las puntuaciones mínimas en las Pruebas Puertorriqueñas) encontramos en mayor proporción escuelas intermedias y superiores. Por otro lado, al pedirle a las universidades o fundaciones, que han estado desarrollando proyectos en el sistema educativo, que identifiquen escuelas donde el proyecto ha sido exitoso, surgen en forma mayoritaria las escuelas elementales. Cuando los estudiantes narran sus experiencias, los mejores recuerdos son de la escuela elemental. Por ejemplo, nos dicen:

“Cuando yo estaba en la escuela elemental, yo era una estudiante de A. Pero cuando llegué a la intermedia, empecé a unirme con un corrillo y faltábamos y nadie nos decía nada. Así empecé a bajar las notas, hasta que tuve que dejar la escuela”

“En la escuela elemental estaban pendiente de ti. Cuando llegué a intermedia ya a nadie le importaba”.

La realidad que describen los estudiantes, los resultados de las Pruebas Puertorriqueñas y la experiencia de los proyectos de las universidades y fundaciones sugieren que el modelo de escuela intermedia y superior necesita revisarse. La escuela intermedia atiende a los estudiantes en sus primeros años de la adolescencia. En estos años el joven necesita afecto, confianza, respeto y apoyo que le facilite los cambios que se están dando en su cuerpo y emociones. Al ingresar a la escuela intermedia corrientemente experimenta ambientes despersonalizados: escuelas más grandes, cambio de maestro por clases, lo que naturalmente lleva a una relación más impersonal con el maestro. Como dice el joven que citamos anteriormente, “cuando llegué a intermedia ya a nadie le importaba”.

Es necesario cambiar esta realidad de la escuela intermedia. La experiencia en Nuestra Escuela, un proyecto CASAS, que trabaja exitosamente con los estudiantes que abandonan la escuela, muchos de ellos en el nivel intermedio, muestra que es preciso trabajar en variasdirecciones; desarrollar ambientes acogedores para el estudiante; apoyarlos a que encuentren su vocación y atender su desarrollo académico en forma personalizada.

Investigaciones recientes comprueban que los ambientes acogedores no sólo fomentan el desarrollo social y emocional del estudiante, sino que también mejoran su aprovechamiento académico. No hay recetas específicas para lograr un ambiente acogedor, cada escuela tiene que construir su alternativa. En este proceso visitar escuelas que han logrado estos ambientes es muy alentador a la vez que sugerente de alternativas. Por ejemplo, casi todas las escuelas que logran ambientes acogedores separan tiempo para trabajar con las necesidades emocionales de los estudiantes. Algunas realizan vivenciales en los que los estudiantes trabajan con sus corajes, resentimientos e inseguridades. Otras separan una hora del programa semanal para este tipo de intercambio. La participación de los maestros y otro personal en estos procesos va conformando una relación de confianza y afecto (bonding) con los estudiantes. Confianza que luego se refleja en el salón de clases en donde los maestros están atentos a las preocupaciones de los jóvenes. De hecho, en algunas escuelas el maestro integra estas preocupaciones a la temática de la clase, por ejemplo, el estudio de la poesía se enlaza con los temas de la sexualidad, los amores románticos, los noviazgos, las relaciones de pareja, que son críticas entre estos jóvenes; los estudios sociales con los temas de la violencia y sus factores causales. Partir de estos temas, a la vez que ayuda a su desarrollo emocional, apoya el que estos se involucren en la tarea escolar.

Sabemos que en la adolescencia muchos jóvenes se resisten a la autoridad de los padres. La relación de confianza y afecto con el maestro u otro personal escolar ofrece la oportunidad de que se conviertan en un adulto significativo en la vida de los jóvenes, con quien consultar sus preocupaciones y sus sueños. Un ambiente de solidaridad entre el personal de la escuela apoya este ambiente. La educación no se limita a lo que ocurre en el salón de clases. En la escuela educamos, no sólo a través del currículo, sino a través del ejemplo, así el ambiente de trabajo en equipo y solidaridad educa en el desarrollo de ambientes de paz.

Un ambiente acogedor es un primer paso para apoyar al joven a descubrir y desarrollar su vocación, y a lograr las competencias académicas que esta requiere. Como parte de su desarrollo emocional es preciso que exploren sus intereses, que participen en actividades que le den sentido a su vida, que vayan adquiriendo experiencias que les permitan definir sus intereses vocacionales. De hecho, en un escrito de Ángel G. Quintero Alfaro, este nos recuerda “a la

Escuela Intermedia se le asignó como objetivo fundamental explorar los intereses y potenciales de los alumnos para guiarlos hacia aquellas vocaciones que respondieran a estos intereses.” Este objetivo inicial de la escuela intermedia al parecer se ha olvidado. La experiencia en el Proyecto CASA, “Nuestra Escuela” para jóvenes que han dejado la escuela, nos muestra la importancia de retomarlo. Hemos visto jóvenes que al aclarar sus metas vocacionales y descubrir sus posibilidades, ponen gran esfuerzo en adquirir las competencias académicas que les permiten lograr sus metas.

El trabajar con el componente emocional y vocacional hace que el joven tenga mejor disposición a sus estudios. Por su parte los maestros, al participar en las actividades de desarrollo emocional, amplían su empatía hacia los estudiantes. Ahora bien, además de la empatía y la disposición, el desarrollo de las competencias académicas necesita nuevas estrategias. Para comenzar, es preciso promover un proceso de enseñanza-aprendizaje que tenga sentido para el estudiante; que despierte el deseo de conocer, de explorar y de crear. Los jóvenes tienen grandes inquietudes e intereses. Sin embargo, el currículo actual no atiende la mayor parte de estas. Por otro lado, los aburre con contenidos que rápidamente olvidan y que poco aportan al desarrollo del pensamiento. Así, uno de los grandes retos para los educadores hoy es buscar formas de tender puentes entre la cultura en la que viven estos jóvenes y la cultura del estudio, el análisis y la reflexión. La experiencia en Nuestra Escuela confirma las posibilidades de partir de los intereses de los estudiantes y de la energía positiva que esto genera para conectar con las áreas de estudio. Por ejemplo, en la clase de español en la que se discutió una carta cuyo tema era la infidelidad, los estudiantes participaron como nunca en la clase, aún estudiantes que estaban libres querían entrar al salón a participar de la discusión. Aprendieron los elementos de la carta y desarrollaron sus competencias de comunicación. El integrar las experiencias e intereses de los jóvenes a las clases, además de ser una forma de tender puentes, permite que su aprendizaje, y las actitudes reflexivas y analíticas se utilicen en sus vivencias. Los prepara, así, para analizar el currículo de la sociedad.

A la par que se tiende puente con los intereses del estudiante, es preciso tender puente con la forma que estos aprenden. Una de las características de este proceso es que tiene diversos ritmos en diferentes estudiantes. La diversidad de niveles requiere de una atención personalizada. Utilizamos la palabra “personalizada” y no “individual” pues el interés es atender a cada estudiante como persona, lo cual se puede realizar en grupos de trabajo. La educación personalizada requiere estrategias de enseñanza en grupos pequeños, en que el maestro atiende a cada estudiante en su nivel, y se propicia el aprendizaje cooperativo. Para lograr grupos pequeños se pueden utilizar estudiantes tutores, materiales en los cuales el estudiante puede trabajar individual o en grupo las competencias académicas partiendo del nivel que se encuentre. En las conversaciones con los estudiantes de Nuestra Escuela observamos que uno de los elementos que estos más aprecian es que se atienden sus dudas y preguntas no importa el nivel de estas. Repetidamente comentan que; "aquí me contestan las preguntas". Llegar a comprender el material produce sentido de logros y fortalece la motivación para continuar con los estudios.

Un grupo de estudiantes de Nuestra Escuela tomó las pruebas de admisión a la universidad del College Board. El promedio de los resultados fue mayor que el promedio de las escuelas regulares que incluían tanto las escuelas públicas como privadas. Vemos, así como las estrategias que integran los aspectos emocionales, socioculturales, vocacionales y académicos, mejora las competencias académicas, así como su desarrollo socio emocional y su armonía interna y con los suyos.

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