La prioridad del sistema educativo

Por: Ana Helvia Quintero

5 de febrero 2005

Nuestro sistema educativo es uno muy complejo, con una diversidad de desafíos.

Acertadamente la nueva Secretaria, Dra. Gloria Baquero, ha expresado que el sistema escolar debe centralizar su gestión en el mejoramiento de la enseñanza. Para esto, es necesario dar prioridad a los esfuerzos y recursos dirigidos a los procesos de intercambio entre el maestro y el estudiante en el salón de clases. Por años nos ha guiado la idea de que el problema principal del sistema educativo es la excesiva centralización del Departamento de Educación. Si estudiamos la Ley de Reforma Educativa del 1990, así como sus enmiendas en el 1993 y 1999, observamos que el foco principal de todas ellas es la organización administrativa y la distribución del poder.

Todas parten de la premisa de que una organización administrativa descentralizada lleva a mejorar los procesos de aprendizaje y enseñanza. De hecho, Puerto Rico no es el único país con esta postura. La descentralización encabeza el programa de reforma de muchos países. Se piensa que la reorganización descentralizada del sistema educativo apoyará un mejoramiento en la enseñanza.

No hay duda de que una organización más ágil y eficiente apoyaría la enseñanza. Sin embargo, la descentralización por sí no necesariamente mejora la enseñanza. Esta ha sido la experiencia de varios países. En el libro de Hannaway y Carnoy, “Decentralization and School Improvement”, se recoge parte de esta experiencia la cual muestra que no hay una relación directa entre la descentralización y la calidad de la enseñanza. Así, por ejemplo, países con sistemas educativos centralizados, como Japón y Francia, y países con sistemas descentralizados, como Holanda, obtienen buenos resultados en las pruebas internacionales. Mientras que entre los países con un pobre desempeño encontramos tanto países cuyo sistema educativo centralizados como descentralizados.

De hecho, las organizaciones se crean para simplificar el trabajo alrededor de una tarea. En el caso de la educación, parten de las concepciones que se tiene sobre los procesos de aprendizaje y enseñanza. La organización actual parte de la interpretación de la enseñanza como la

transferencia de conocimiento. La organización para llevar a cabo esta transferencia sigue el modelo de los procesos de producción en línea, con una organización jerárquica de mando, cuyas directrices bajan por mediación de los niveles gerenciales intermedios a los empleados de líneas, en el caso del sistema educativo, los maestros.

El problema principal no es que la estructura organizativa es centralizada o descentralizada, sino más bien que el modelo sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje es el incorrecto. Así, hay experiencias que muestran que, si se cambia la estructura, pero no así las concepciones sobre el aprendizaje, las nuevas estructuras perpetúan los mismos defectos que las anteriores. Por ejemplo, la ley que convierte las escuelas en escuelas de la comunidad intentaba ofrecer autonomía y mayor participación democrática en la toma de decisiones en las escuelas. Sin embargo, la mentalidad de la mayor parte de los directivos del sistema escolar, a todos los niveles, se ejercía con el mismo estilo autoritario y dirigista. Así, la nueva ley poco cambio el funcionamiento autoritario del sistema, aún en la unidad escolar, y no tuvo mayor consecuencia en los procesos de enseñanza y aprendizaje, como se refleja en los resultados de las pruebas y los índices de retención escolar. Por tanto, al repensar la organización administrativa para el sistema educativo es necesario tener una visión de los procesos de aprendizaje y enseñanza efectivos, y de ahí diseñar la organización escolar y los estilos gerenciales que propicien el ambiente para realizar esta visión.

Hay diversas iniciativas en el sistema escolar que muestran en la práctica nuevas concepciones, tanto sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje como en los estilos de gerencia y supervisión. Estas iniciativas son alternativas educativas que pueden servir de fuentes de aprendizaje, que inspiración y creatividad en todo el sistema.

Debemos pues diseñar una organización administrativa y un estilo gerencial que permita que estos proyectos se multipliquen. Para esto es necesario cambiar la mentalidad del sistema de una de seguir directrices a una que explora y aprende de la práctica. La idea de “Escuelas que hacen escuela” nos da una buena metáfora del proceso que es necesario seguir. Así, en lugar de un mandato, partimos de modelos en la práctica y promovemos el aprendizaje a través del intercambio entre escuelas, lo cual apoya la apertura hacia el cambio escolar, al observar la viabilidad y efectividad de las innovaciones educativas.

Para apoyar este proceso el sistema escolar tiene que convertirse en una organización que aprende. En este nuevo modelo el Departamento de Educación en lugar de apoyar el desarrollo en masa de un modelo único, trabajaría en crear un ambiente que permita a cada escuela aprender de

su realidad y crear su versión de los principios educativos. A su vez, el Departamento aprenderá de la variedad de alternativas y ofrecerá una interpretación que logre crear un mosaico coherente dándole sentido a la experiencia práctica.

Para lograr este fin, la organización piramidal actual, se convertiría en una organización que coordinaría redes de unidades escolares y programas complementarios de apoyo, promoviendo el aprendizaje a todos los niveles. El DE establecería los estándares de dominio de conocimiento y destrezas, y promovería que los diversos grupos trabajasen hacia un fin común.

El desarrollo de esta nueva organización requiere reformular los niveles intermedios, los distritos y las regiones. Tradicionalmente hemos visto los distritos como un estorbo a la innovación. Sin embargo, si cambiamos la concepción dirigista de administración, el distrito se podría convertir en parte de la solución. Es alentador ver que la Secretaria ha iniciado trabajo con los distritos. Es importante que se inicie un proceso para transformar los distritos en “Smart Districts” como plantea una reciente publicación del Annenberg Institute for School Reform.

Anterior
Anterior

El nuevo país

Siguiente
Siguiente

El currículo de la socieDAD