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Repensando nuestras prácticas
La situación por la que pasa nuestro país nos debe llevar a una reflexión profunda, personal y colectivamente, sobre nuestros valores, actitudes y prácticas en las diversas áreas del quehacer de la sociedad. En muchas de ellas necesitamos cambios profundos. Por ejemplo, desde hace décadas se reconoce la necesidad de un cambio en nuestro sistema educativo. Como planteo en mi libro hemos tenido “Muchas reformas, pocos cambios”. En el libro se analizan diversas causas por las cuales no se da un verdadero cambio. Una de ellas es que cambiamos los términos con los cuales denominamos las prácticas, pero nuestras concepciones y prácticas se mantienen básicamente igual.
Inventarnos otra manera de ser: de la queja a la acción
El 21 de agosto en la sección de arte y cultura del Nuevo Día se publicó el interesante ensayo de Mayra Santos Febres, Memorias del “Mall”. La reflexión final de la autora tiene gran pertinencia para la situación de estrechez fiscal que atraviesa actualmente nuestro país. Luego de contar sus experiencias como adolescente en el “Mall”, entre ellas como lloraba por no tener el dinero para comprar todo lo que necesitaba para ser una chica “cool”, nos dice: “Ahora doy las gracias por esas carencias. Me obligaron a inventarme otra manera de ser”.
La educación como apoyo a un ecosistema emprendedor
La Asociación de estudiantes puertorriqueños de Harvard y MIT está organizando una conferencia sobre cómo restablecer el desarrollo económico de Puerto Rico. En esta actividad se llevará a cabo un diálogo sobre nuestros problemas y posibilidades con miras a proponer y desarrollar alternativas. Una de las alternativas que ya ellos auguran es que la educación apoye la creación de un ecosistema emprendedor donde florezcan alternativas sociales, culturales y económicas.
El nuevo país
Las transformaciones sociales, económicas y culturales de las últimas décadas nos obligan a replantearnos nuestras concepciones sobre los procesos educativos, tanto a nivel pre-universitario como universitario. Esta necesidad no es, dicho sea de paso, particular a nuestro país. En Estados Unidos, tanto como en Latinoamérica y Europa, se identifican necesidades similares a las nuestras.
La prioridad del sistema educativo
Nuestro sistema educativo es uno muy complejo, con una diversidad de desafíos.
Acertadamente la nueva Secretaria, Dra. Gloria Baquero, ha expresado que el sistema escolar debe centralizar su gestión en el mejoramiento de la enseñanza. Para esto, es necesario dar prioridad a los esfuerzos y recursos dirigidos a los procesos de intercambio entre el maestro y el estudiante en el salón de clases. Por años nos ha guiado la idea de que el problema principal del sistema educativo es la excesiva centralización del Departamento de Educación. Si estudiamos la Ley de Reforma Educativa del 1990, así como sus enmiendas en el 1993 y 1999, observamos que el foco principal de todas ellas es la organización administrativa y la distribución del poder.
El currículo de la socieDAD
Las transformaciones sociales, económicas y culturales de las últimas décadas nos obligan a replantearnos nuestras concepciones sobre los procesos educativos, tanto a nivel pre-universitario como universitario. Esta necesidad no es, dicho sea de paso, particular a nuestro país. En Estados Unidos, tanto como en Latinoamérica y Europa, se identifican necesidades similares a las nuestras.
Tendiendo puentes con la juventud
En el artículo Desface de las instituciones educativas planteé que las instituciones educativas se tornan cada día más ajenas a la realidad de los jóvenes. Así, mientras el joven vive en la cultura del espectáculo, la escuela y la universidad trabajan en la cultura del libro. Es necesario tender puentes entre estas dos culturas. Por un lado, es preciso conectar con el joven, partir de sus visiones e inquietudes, para integrarlo en el mundo de lo conceptual, lo analítico y lo reflexivo.
Desfase de las instituciones educativas
En la búsqueda de alternativas educativas para jóvenes desertores nos topamos con varios escollos en la cultura escolar. Estos escollos se hacen más evidentes al buscar posibilidades para los jóvenes desertores, pero igualmente afectan la experiencia de todos los estudiantes. Uno de estos es el desfase de la cultura escolar con la vida cotidiana de los estudiantes. No hay duda que la escuela ha cambiado, pero no al ritmo, ni a tenor con los cambios culturales, provocados por la tecnología y las nuevas visiones de mundo y del conocimiento. Así la cultura escolar se hace cada día más ajena a la realidad de los jóvenes.
Desfase de las instituciones educativas
Las transformaciones sociales, económicas y culturales de las últimas décadas nos obligan a replantearnos nuestras concepciones sobre los procesos educativos, tanto a nivel pre-universitario como universitario. Esta necesidad no es, dicho sea de paso, particular a nuestro país. En Estados Unidos, tanto como en Latinoamérica y Europa, se identifican necesidades similares a las nuestras.
La mitad olvidada: los desertores escolares
Una de las preocupaciones mayores de los puertorriqueños es la violencia y la criminalidad. A pesar de los intentos, en muchos casos con la mejor buena fe, de las diferentes administraciones gubernamentales, no logramos reducir la tasa de ocurrencia de éstas. Entiendo que gran parte de la dificultad en resolver este problema estriba en el modo de intervención que enfoca en los síntomas y no la enfermedad.
Los contenidos de la educación
El 21 de agosto en la sección de arte y cultura del Nuevo Día se publicó el interesante ensayo de Mayra Santos Febres, Memorias del “Mall”. La reflexión final de la autora tiene gran pertinencia para la situación de estrechez fiscal que atraviesa actualmente nuestro país. Luego de contar sus experiencias como adolescente en el “Mall”, entre ellas como lloraba por no tener el dinero para comprar todo lo que necesitaba para ser una chica “cool”, nos dice: “Ahora doy las gracias por esas carencias. Me obligaron a inventarme otra manera de ser”.
Concepciones que es necesario cambiar
Las transformaciones sociales, económicas y culturales de las últimas décadas nos obligan a replantearnos nuestras concepciones sobre los procesos educativos, tanto a nivel pre-universitario como universitario. Esta necesidad no es, dicho sea de paso, particular a nuestro país. En Estados Unidos, tanto como en Latinoamérica y Europa, se identifican necesidades similares a las nuestras.